Posteado por: Juan | abril 6, 2010

La historia del Universo: Nuestra Historia

Sean McDonagh, ssc

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El sentido de la propia identidad es el problema mayor para los jóvenes. Se plantean interrogantes como: ¿Quién soy yo? ¿Adónde voy? ¿dónde me sitúo respecto a mi familia? ¿Cuál es el sentido de la vida?   ¿Cuál es el significado de la dignidad humana, del amor y de la comunidad? ¿Tengo por si acaso un importante, único papel por desempeñar? La Nueva Historia contada por Berry ofrecerá algunas respuestas a estas preguntas fundamentales.   La Nueva Historia nos asegura que cada persona ofrece una contribución única al universo a través del desarrollo y del uso creativo de sus dones y talentos.

Uno de los problemas de nuestra cultura actual es que la historia fundamental, que da sentido a la vida humana individual, ya no es aceptada por la sociedad en sentido amplio. En el primer capítulo de Génesis, la historia de la creación nos cuenta cómo el mundo fue hecho en siete días seguidos (Gn 1, 2-4a) y cómo apareció la humanidad (Gn 1,26-31). Pues bien, a la luz de la ciencia moderna, este cuento sobre el origen del mundo ya no es adecuado ni eficaz.

Necesitamos un mito o una historia moderna completa que explique la aparición del mundo, nuestro lugar y nuestro papel en él. La Nueva Historia elaborada por Berry a la luz de los conocimientos científicos modernos nos ofrece una historia creíble y aceptable, ye s en este contexto que todas las otras historias del origen del mundo encuentran su cumplimiento. El cuento de Génesis elabora una visión religiosa y moral, no nos ofrece un cuento histórico o científico del origen del Universo, del planeta Tierra o de nuestro propio hábitat.

Al comienzo del siglo XXI, empezamos a ver la Tierra en el contexto del Universo. Gracias a los viajes al espacio, hemos podido alejarnos de la Tierra y verla en su conjunto, por lo menos en foto. Nos hemos acostumbrado a una nueva imagen de la Tierra, un planeta único,  precioso, azul-verde que todas las criaturas vivas comparten. Esta nueva concepción de la formación de nuestro universo y de nuestra Tierra debe ahora convertirse en el más amplio posible contexto de nuestra vida individual, nacional y mundial. Debe llegar a ser el fundamento de todo significado. Esta historia o mito trata de responder a los interrogantes fundamentales que la humanidad siempre se ha planteado y con los cuales siempre  ha luchado desde cuando el Homo sapiens apareció en el planeta. ¿De dónde venimos? ¿Dónde estamos ahora? ¿Qué debemos hacer? ¿Cómo debemos vivir nuestra vida hoy? ¿Cuál es nuestro destino? ¿Qué nos reserva el futuro?

Es en ese contexto que debemos considerar la obra de Thomas Berry: un sacerdote pasionista norte-americano, un teólogo o ‘geologian’ (teólogo geológico), como él prefiere llamarse. Fundándose en la labor de Teilhard de Chardin, contribuyó en la elaboración de una  historia de la creación más completa. En The Dream of the Earth, igual que en The Universe Story (que escribió con el científico Brian Swimme), utiliza las intuiciones de astrónomos, físicos, biólogos, antropólogos culturales, historiadores y especialistas religiosos como Mircea Eliade para contar el Universo emergente. En sus obras, traza la extraordinaria ininterrumpida secuencia de acontecimientos, desde la explosión inicial hasta la belleza, la fertilidad y la diversidad de la vida en este planeta azul-verde. Todo lo que ahora está presente en nuestro universo, y sobre todo en la Tierra, apareció a través de esas series ininterrumpidas de transformaciones. Todo está relacionado con todo. Los seres humanos, por ejemplo, salieron de rocas y flores.

El momento del origen en la gran explosión

Hacia aproximadamente 13.700 millones de años, en un gran destello y explosión se hizo el Universo. El astrónomo británico Fred Hoyle llamó en tono de burla esta singularidad el Big Bang en ocasión de un programa de radio en 1952. Todas las cosas en el universo están arraigadas en esta extraordinaria capacidad generativa del primer momento en que la energía primordial resplandeció con una intensidad que nunca será igualada. Este modelo del Universo representado por la  imagen de la explosión fue desarrollado primero en los años 20 y 30 por Aleksandr Friedmann (1888 – 1925), un científico ruso, y por George LeMaître (1894 – 1966), un sacerdote y científico belga.  Ellos postularon que al principio el universo era mucho más pequeño y mucho más cálido. En su origen se trataba de una ‘singularidad’ no más grande del centro de un átomo.

En 400 000 años, la radiación disminuyó y el Universo  se enfrió, así que los átomos pudieron empezar a formarse. Eso dio origen a los átomos de hidrógeno y de helio. El Universo terminó siendo constituido por el 75% de hidrógeno y por el 25% de helio, lo que está cerca de la situación actual.  Con la aparición de la materia, la masa y la gravedad se volvieron importantes.

Ahora, las cuatro fuerzas del Universo están en juego – gravedad, electromagnetismo, fuerza nuclear fuerte y fuerza nuclear débil. Se podría preguntan: ¿por qué cuatro? No lo sabemos con seguridad, pero sabemos que ellas son el resultado de procesos anteriores. La singularidad inicial del Universo apareció como una situación caracterizada por cuatro diferentes actividades. En esta fase transitoria, así como era, la fundamental  arquitectura de las interacciones del universo se estableció para siempre.  La gravedad, l’electromagnetismo, la fuerza nuclear fuerte y la fuerza nuclear débil se aplican a cada parte del universo y actúan de la misma manera.

Los momentos de gracia cósmicos

En sus escritos, Thomas Berry habla de momentos de gracia cósmicos, entendiendo con estos aquellos momentos cruciales para la evolución de un universo que sostiene la vida y la vida inteligente, cuyas posibilidades de existir son casi nulas. Por ejemplo, la fuerza relativa de las cuatro fuerzas de la naturaleza es fundamental para la evolución del Universo, de la Tierra, de la vida en la Tierra y la aparición del a humanidad. Si un segundo después de la explosión, la velocidad de expansión hubiera sido más baja aunque sólo de un céntimo de miles de millones y millones, el Universo se habría hundido antes de alcanzar su tamaño actual[i].  Si la explosión hubiera sido menos violenta, los gases producidos – hidrogeno y helio – se habrían separado tan rápidamente que no habría habido densidad local/ diferencias y, por lo tanto, las estrellas de primera generación no se habrían formado.

El principio antrópico es otro ejemplo de momento de gracia cósmico : en este caso, para la vida biológica.  Según John Polkinghorne, se basa sobre un conjunto de intuiciones científicas que indican que la posibilidad de una vida fundada en el carbono depende de un equilibrio muy delicado entre las fuerzas de base de la naturaleza y, quizás, también unas determinadas circunstancias iniciales del Universo[ii].

Lo que resulta particularmente sorprendente en la aparición del universo, es la falta de repetición en su formación. La bola de fuego dio lugar a la fase galáctica y a la primera generación de estrellas. Ese porcentaje de gas hidrógeno /helio en el universo se ha dado sólo una vez. Más tarde, una parte de esas estrellas dio origen al sistema solar y a los planetas, cada uno diferente del resto. Los océanos surgieron una sola vez. Encontramos estos momentos cruciales en un universo que se caracteriza por una diversidad sin fin.

La fase galáctica : hace 10000 – 13,700 millones de años

La primera estrella apareció probablemente solo 100 millones de años después de la explosión[iii]. Después, las nubes de gas hidrógeno que se habían enfriado, se agruparon y, bajo la fuerza de gravedad, se volvieron a calentar dando origen a las primeras estrellas gigantescas y galaxias. Con la formación de las primeras estrellas y de las protogalaxias empezó el proceso de evolución cósmica[iv].  Las más grandes de estas estrellas se llaman supernovas.  La supernova normal es unas 20 veces más grande que el Sol. La mayoría de las estrellas mueren una vez que su hidrógeno se agota sin hacer demasiado ruido. Cuando una supernova ‘muere’, la explosión libera una energía equivalente a cien mil millones  de soles.  Este proceso recibe el nombre de nucleosíntesis. A medida que las supernovas se desmoronan, arrojan los elementos más pesados como el carbono y el hierro. El carbono es la base química de la vida. Por lo tanto los átomos de carbono en cada célula viva de nuestro cuerpo una vez pertenecían a las estrellas lejanas y probablemente a otras criaturas antes de formar parte de nosotros mismos.

Formación del sistema solar: hace cinco mil millones de años

Nuestra estrella madre en la Vía Láctea explotó y esparció su polvo en el espacio.  Nuestro sistema solar nació de la creatividad de un tan grande número de antiguos seres. Los elementos de la nube pre-solar, de la cual él salió, habían sido creados por antiguas estrellas supernovas y por la bola de fuego primordial. Poco a poco, a través de la acción de la gravedad, esa bola empezó a pegar, a inflamarse y a dar origen a una reacción nuclear. Ene se momento, 4 millones de toneladas de hidrógeno al segundo se transformaron en helio. Esta energía enciende casi toda actividad orgánica en el planeta Tierra. El sol, por sí solo, posee 99,9% de la materia del sistema solar.

La Tierra: hace 4500 millones de años

Cuando el sol se formó, algunos residuos de los elementos que se arremolinaban alrededor del sol al final dieron origen a Mercurio, Venus, la Tierra y otros planetas. Se necesitaron unos 200 millones de años en total para que se formara la Tierra. Durante este periodo, ella era bombardeada por escombros cósmicos y todavía era líquida.

La Tierra no es ni demasiado pequeña, ni demasiado grande; no es ni demasiado cálida ni demasiado fría para que la vida apareciera y sobreviviera.  La posición exacta de la Tierra con respecto al Sol es también enormemente importante.  Permite mantener una temperatura óptima para la aparición de moléculas complejas, y por consiguiente la aparición de la vida. Si hubiera estado más cerca, se habría quemado todo; si hubiera estado más lejos, se habría congelado todo. La Tierra está a une distancia de 150 millones de Km del Sol, y la luz  que de él llega se propaga a 300 000 Km. al secundo.  El tamaño de nuestro sol también es el apropiado. Si hubiera sido más grande, se habría apagado en 10 millones de años en lugar de los 10000 millones necesarios.  La energía del sol tarda solo 8 minutos en alcanzar la Tierra.

Hace aproximadamente 4400 millones de años, un gran objeto, probablemente del tamaño de Marte, se estrelló contra la Tierra y dislocó una enorme masa de materia que formó la Luna. En muy poco tiempo, el material desplazado se reensambló y comenzó a girar alrededor de la Tierra. Nuestra Luna ejerce una influencia estabilizadora sobre la Tierra.  Su fuerza gravitacional hace girar la Tierra a la justa velocidad y  también le hace mantener el justo ángulo de rotación. Esta estabilidad a largo plazo es vital para el desarrollo de la vida en la Tierra. Ella es también muy importante por lo que atañe al movimiento de los océanos y de las mareas.

Durante un cierto tiempo, la ‘niña’ Tierra adquirió una atmósfera hecha sobre todo de dióxido de carbono, nitrógeno, metano y azufre. Ella no era como la atmósfera actual, era sin oxígeno, y era dominada por el dióxido de carbono y el metano.  El carbono empezó a dar origen al efecto invernadero. Era muy importante para el ‘niño’ planeta porque la luminosidad del sol era mucho menos fuerte que ahora. Sin el efecto invernadero, la Tierra hubiera podido permanecer un planeta  helado, inhóspito para la vida.

Durante 500 millones de años, la ‘niña’ Tierra estuvo constantemente bombardeada por meteoritos. Estos visitantes le trajeron el material que al final se convirtió en el agua que llena nuestros océanos y los elementos necesarios para la vida. Al comienzo, la Tierra era un caldero de material gaseoso. Poco a poco se enfrió y formó la atmósfera , los océanos y la masa terrestre.

Sabemos que la corteza terrestre no es como una piel de naranja que cubre de manera continua todo el planeta, está hecha de diferentes secciones llamadas placas. La primera persona que desarrolló una teoría sobre el movimiento de las placas fue el geólogo Alfred Wegener (1889 – 1930). Mirando el mapa del mundo, notó que América del Sur parecía encajar perfectamente con África. Su teoría de la tectónica de las placas fue descartada por los geólogos y otros científicos de la época, entre ellos Albert Einstein.  Fue sólo en los años 60 cuando se aceptó que la corteza terrestre estuviera compuesta por 8-12 grandes placas.

La aparición de los océanos: hace 4450 millones de años

Los océanos ocupan un lugar muy especial en la historia del Universo. Pueden parecernos algo normal, pero podemos apreciar verdaderamente su importancia solo si los consideramos como el Universo que se extiende de una forma nueva.  Por lo que sabemos, el agua corriente no se encuentra en ninguna otra parte en el Universo. En otros planetas se puede encontrar vapor de agua o hielo, pero solo nuestro planeta tiene los océanos creados hace cuatro mil millones de años y todavía están allí.

Además, los océanos son el útero del mundo. El origen de la vida sigue siendo un misterio. Parece que, poco a poco, algunos elementos más complejos aparecieron en los océanos, incluyendo los aminoácidos, y finalmente las proteínas. Las proteínas son extraordinarias y, según todas las leyes de la probabilidad, no deberían existir. Para hacer una proteína, hace falta reunir los aminoácidos en un orden especial, así como nosotros necesitamos juntar las letras del alfabeto según un orden específico para deletrear correctamente una palabra.

La aparición de la vida: hace 4 mil millones de años

La vida apareció cuando la Tierra fue bombardeada por múltiples tormentas de rayos cósmicos. Un procariota es un organismo cuya célula carece de núcleo y de orgánulos. Estas células procariotas representan los componentes básicos de la vida. Se reproducen de forma asexuada dividiéndose y creando copias idénticas. Estas bacterias pueden vivir para siempre si las condiciones ambientales permanecen adecuadas.

Durante casi 2000 millones de años, las bacterias eran la única forma de vida en la Tierra. A lo largo de los primeros mil millones de años, las algas azul-verdes aprendieron como ‘fijar’ el hidrógeno de los océanos y liberar el oxígeno en la atmósfera del a Tierra dominada por el carbono. Fue el comienzo de la fotosíntesis. Paulatinamente, el oxígeno empezó a saturar la tierra, la atmósfera y los océanos. En el mundo  anaeróbico (sin oxígeno) el oxígeno es tóxico, por lo tanto esta nueva evolución creó problemas para el mundo vivo.

Con el tiempo apareció una nueva forma de vida, más compleja. Se trataba de células que tenían orgánulos (pequeños instrumentos en griego) y también un núcleo. La bacteria cautiva se convirtió en mitocondria. De esta manera, el oxígeno volvió en una fuente de energía que mueve la mayoría de las reacciones bioquímicas en los organismos vivos. El oxígeno provee la energía que una célula necesita para moverse y dividirse.

Estas nuevas entidades se llamaron células eucariotas. Ellas aparecieron hace unos 2 mil millones de años, como resultado de la fusión de diferentes células procariotas.   Se trata de células dotadas de núcleo que contienen un gran número de unidades subcelulares que utilizan el oxígeno, llamadas organelas. Poco a poco las células eucariotas se hicieron más grandes que sus primos mayores, los procariotas.

El comienzo de la era de la cooperación

Hace 3,500 millones de años, en mares poco profundos, las cianobactérias empezaron a pegarse una a otra y a formar estructuras visibles que se llamaron estromatolitos, del término griego “stroma” (alfombra, cama) y lithos (piedra). Era la primera experiencia de comunión. La aparición del sistema nervioso y del cerebro en los gusanos representó otro significativo gran avance para la vida.

Hace unos 1.300 millones de años, células individuales se juntaron y comprometieron mutuamente. A través de procesos más complejos, la aventura de la vida mejoró. Un aumento de tamaño brinda una ventaja selectiva. La diversidad y la cooperación se expandieron aún más a través de la invención del sexo meiótico, hace aproximadamente mil millones de años. Eso quiso decir que dos diferentes seres genéticos podían  unirse para formar otro ser totalmente nuevo. La cría hereda un conjunto de cromosomas de cada uno de sus padres. Ese rico patrimonio genética aumenta sus posibilidades de sobrevivir en distintos entornos.

La aparición de las plantas

Las plantas descienden de las algas verdes. Ellas llegaron paulatinamente a la tierra pasando del océano a la tierra seca. Para sobrevivir, tuvieron que llevarse su propia reserva de agua. Este proceso de colonización tuvo lugar hace unos 450 millones de años.

Existen aproximadamente 250 000 variedades de plantas, que incluyen  hepáticas, musgos, colas de caballo, helechos, gingos, coníferas y plantas con flores. Una de las grandes transformaciones de la vida de las plantas fue el movimiento del agua a la tierra. Ellas necesitaban llevarse el agua consigo y formaron una capa  cerosa, la cutícula sobre la mayoría de su superficie.

Un cierto número de características están relacionadas con las plantas con flores o angiospermas. En primer lugar, se trata de flores que han sido polinizados, a través del viento, por insectos y aves. En segundo lugar,  el óvulo está encerrado en capas de tejido.  La fecundación se produce a través del tubo polínico. Las especies con flores  prosperaron durante los últimos 50 millones de años y hoy en día incluyen aproximadamente el 90% de todas las especies de plantas.

Era paleozoica: hace 600 – 245 millones de años

Durante este periodo, los primeros animales de cuerpo blando evolucionaron en los océanos, como por ejemplo las medusas.  Una de las invenciones más grandes de esa era fue el desarrollo de una cáscara dura utilizando minerales, fósforo y calcio.

Era mesozoica: hace  235 – 67 millones de años

En la transición del Paleozoico al Mesozoico, aparecieron dos cosas que alteraron el carácter de la vida animal en la tierra. En primer lugar, el desarrollo, en los reptiles, de un huevo amniótico, es decir de una bolsa llena de líquido formada por varias membranas que protegía al embrión en vías de desarrollo. Eso quiere decir que los animales ya se habían liberado de su cuerpo de agua para el apareamiento y podían vagar por todas partes. Existen aproximadamente 6 500 tipos de reptiles diferentes, entre los más conocidos, los cocodrilos, los aligatores, las tortugas, los lagartos, los dinosaurios y las serpientes.

Los primeros mamíferos aparecieron en el Triásico tardío, hace unos 210 millones de años.  En la transición de un periodo a otro, se supone que hubo 100 especies de mamíferos para cada una de las especies existentes hoy, que son 4 300, aunque nuevas especies de animales se están descubriendo mientras yo escribo[v].

Los mamíferos son criaturas de sangre caliente que descienden de los reptiles y llevan sus crías dentro de su cuerpo. Esas criaturas presentan algunas distinciones. La ballena es el animal más grande que jamás ha existido en el planeta, aunque muchas personas podrían creer equivocándose que este carácter distintivo pertenece a algún dinosaurio.  El guepardo es el animal más rápido que jamás ha vivido y ningún animal en la historia de la vida ha tenido la resistencia de los caballos o de los perros.

Durante casi 100 millones de años, los mamíferos y los dinosaurios cohabitaron en el planeta, pero los dinosaurios eran los amos porque solamente unas cuantas especies de mamíferos habían alcanzado el tamaño de un turón. Los mamíferos crecieron verdaderamente con fuerza durante el periodo cenozoico una vez que los dinosaurios habían sido eliminados.

La Extinción

Es importante evidenciar que la vida no ha continuado a evolucionar según una línea recta como lo había hecho.  Sabemos, gracias a las trazas fósiles, que hubo cinco momentos de extinción masiva de especies. Conocemos la extinción masiva a finales del periodo mesozoico que hizo desaparecer a los dinosaurios.  Parece que un gran meteorito chocó contra la tierra en algún lugar de la moderna región de México. El impacto del  meteorito produjo enormes cantidades de polvo que oscurecieron la tierra e interfirieron con la fotosíntesis. Ese accidente cósmico destruyó el hábitat de los dinosaurios.

Al comienzo del siglo XXI, asistimos a otra gran extinción.  El 29 de noviembre del año 2000, en un programa sobre la naturaleza de la BBC (intitulado La situación del planeta), David Attenborough declaró que si seguimos destruyendo el hábitat de las otras criaturas, como lo hicimos en las últimas décadas, la mitad de las especies en el planeta desaparecerán en un lapso de tiempo que irá de los próximos 50 hasta los próximos 100.  Se trata de algo horrible, y sin embargo, se hace muy poco para acabar con esta hemorragia de vida.  Algunos biólogos, como Edward Wilson, autor de The Diversity of Life (1993, Penguin) hacen notar que esta extinción actual no es causada por las condiciones cósmicas o climáticas sino por una sola especie–  el Homo sapiens.   Incluso si se considera la cuestión desde un punto de vista egoísta,  la especie humana necesita esta diversidad de las especies por sus necesidades  alimentarias y  médica. Y por último, y más escalofriante, el espasmo de extinción contemporánea no es una nueva podadura de la vida que dará origen a una nueva era de creatividad biológica. Desgraciadamente se trata de una gran esterilización por la cual la generación futura maldecirá esta generación derrochadora y destructiva.

La era cenozoica, que empezó hace 55 millones de años

Durante los siguientes cincuenta y cinco millones de años, la Tierra dio la bienvenida a los roedores, a las ballenas, a  los monos, a los caballos, a los gatos y a los perros, a los simios, a los animales de pastoreo, a los elefantes, a los camellos, a los cerdos, a los babuinos, a los primates y a los primeros humanos. Era la era de las flores, de los primates y de los homínides.  Los primates descienden de los mamíferos y aparecieron hace unos 55 millones de años. Los 50 millones de años siguientes se diversificaron en lémures, tarsiers, gibones, orangutanes, gorilas, chimpancés, monos, simios y finalmente homínides. Existen aproximadamente 200 especies de primates.

La aparición de los humanos

Hace 7 millones de años, una nueva especie se separó de la línea de los chimpancés.  Se trata de los llamados Australopitecos. Eran bípedos y aparecieron en África. Uno de esos, bautizado ‘Lucy’, se descubrió en Etiopía en 1974. Era muy pequeña, medía solo tres pies y medio y tenía una cavidad cerebral de 400-500 cm3. Ella representa la primera línea de los Australopitecos.

El grupo que utilizó verdaderamente utensilios es el del Homo habilis que, como los Australopitecos eran bípedos. E luso cada vez más hábil de las manos ‘estimula’ una mayor cavidad cerebral igual que una mayor inteligencia.  Es así que aumenta la capacidad de los humanos de maniobrar a otras criaturas y de capturarlas para alimentarse.

Los conocimientos actuales indican que el Homo erectus está vinculado al Homo habilis. Apareció hace aproximadamente 1,8 millones de años en Kenya y sus características se acercan más al hombre que a los simios. Algunos científicos piensan que el Homo erectus no es el antepasado de los humanos, sino más bien una evolución que no tuvo descendencia, aunque una evolución muy exitosa en más de 200 000 años. Afirman que los primos, Homo ergaster, que se quedaron en su casa en África tienen más posibilidades de ser nuestros antepasados. Aparecieron hace unos 400 000 años en África. En Europa, se conocen bajo el nombre de Homo neanderthaensis.

Los antepasados directos de nuestra especie, Homo sapiens sapiens, aparecieron en África hace unos 100 000 años. Sabían hablar. El uso de la palabra los llevó a tener relaciones sociales más sólidas y también a desarrollar un lenguaje simbólico y el arte además de saber cantar y bailar.  Este grupo pobló el planeta relativamente en poco tiempo. Durante la mayoría de su existencia en la Tierra, el Homo sapiens sapiens fue cazador y cosechador. Era la era tribal, un periodo de gran creatividad para la humanidad. Una gran variedad de lenguas y de sistemas sociales, políticos, morales y religiosos apareció durante esta primavera de la creatividad humana. Las poblaciones tribales crearon el mundo del mito e identificaron y dieron forma a un gran número de estructuras arquetípicas de la conciencia humana que sigue guiando nuestra vida religiosa y profana hoy.

El comienzo de la agricultura

Hace 12 000 -10 000 años, durante el periodo neolítico, aparecieron nuevas estructuras sociales, igual que nuevas tecnologías, como el tejido y  la cerámica. La agricultura empezó con la domesticación del trigo y del arroz, además de las ovejas, de los cerdos, del ganado, de los caballos y de los pollos. Uno de los cambios mayores que los humanos le trajeron al planeta está vinculado a la introducción de la agricultura, aproximadamente 11 000 años a. J.-C., es decir sembrar, cosechar y domesticar los animales. Una de las consecuencias más importantes de la agricultura fue el aumento de la densidad demográfica, ya que los agricultores vivían en comunidades. Naturalmente los cazadores y los cosechadores llevaban su vida conjuntamente a los agricultores.

Las civilizaciones

Entonces, hace aproximadamente 5 000 años, empezó la historia de la civilización occidental. Esta y muchas otras culturas nacieron en las valles de los ríos – el Tigres y Euphrate, el Indus, el Ganges y el Yangtsé. En Mesoamérica, entre los Mayas y los Aztecas, la cultura era de alguna manera diferente.

Las religiones clásicas, como el Judaísmo, el Budismo, el Hinduismo y el Cristianismo, comenzaron a aparecer hace unos 3 000 años  y empezaron a formar en profundidad nuestra conciencia moral y religiosa. A través de la agricultura y las nuevas formas de vida, los humanos empezaron a darle ampliamente forma al medio ambiente.  Es esa la época en que aparecen las aldeas ; de esas primeras estructuras sociales sencillas nacen entonces pueblos y ciudades.

Durante este periodo, se inventó la escritura, que ayudó a solucionar los numerosos problemas organizativos que las numerosas y extendidas culturas planteaban a los responsables políticos y comerciales. La palabra escrita permitió a las sociedades poner por escrito sus mitos preferidos, sus historias, sus poemas y sus liturgias. En la esfera legal, permitió a los responsables promulgar leyes  y a los eruditos trazar el movimiento de los cuerpos celestes, lo que llevó más tarde a la elaboración del calendario.

Otro importante legado de esta era, es el desarrollo del pensamiento abstracto que comenzó en Grecia en el siglo IV a.C.,  siguió en la época romana y en la Edad Media hasta nuestros tiempos.

La era tecnológica

Esta era empezó hace unos 200 años y se fundó en las intuiciones científicas de personas como Roger Bacon, René Descartes e Isaac Newton.  Esta nueva era científica dio origen a tecnologías revolucionarias. A medida que las tecnología se hacían más sofisticadas, los humanos adquirían más capacidad de transformar el mundo de la naturaleza con medios extraordinarios. Una buena parte de esa transformación tuvo lugar bajo la presión del sistema de la economía capitalista y liberal.

La prima fase de la revolución industrial empezó en Gran Bretaña. La fuente de energía era el carbón que era abundante. Ella llevó a la revolución del vapor. Después, los descubrimientos de Thomas Edison sobre el uso de la electricidad, y el descubrimiento y el uso del petróleo a finales del siglo XIX llevó a la fase eléctrica y petroquímica de la era industrial. Los estudios de física a caballo del siglo XX llevaron por último a la aparición de la fuerza nuclear, civil y militar.  Esta era empezó con el bombardeo de Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Otras revoluciones en el siglo XX llevaron a la era de los micro-chip y a la era digital. En el ámbito de la biología, los avances de la genética y de la biotecnología condujeron a la era biotécnica en la agricultura y en medicina. En To Care for the Earth, escribía; no se puede negar que algunas comodidades y ventajas de esta era han contribuido en facilitar la vida laboral de mucha gente, pero el coste ha sido enorme. La era industrial ha cambiado la química, la geología y la biología del planeta Tierra y ha afectado todas las fases anteriores del a historia del universo de una manera irreversible[vi].

Un atlas producido por la American Association for the Advancement of Science (AAAS), intitulado Atlas for Population and Environment, muestra en qué medida la tecnología ha transformado el mundo. Un gran número de esos cambios provocan danos enormes a la estructura de la Tierra. Dos tercios de los ríos en el mundo han sido condenados por la electricidad y la irrigación.  El desafío del siglo XXI consiste en desarrollar tecnologías que actúen conforme al proceso de la Tierra. Hemos cambiado la química del planeta e incluso la geología del planeta.  Los humanos necesitan cambiar radicalmente su forma de ver y de considerar la Tierra  igual que de relacionarse con ella.

El gran trabajo

Según Thomas Berry, en su obra The Great Work, a medida que entramos en el nuevo milenio, los humanos están llamados a realizar una transición del periodo de la devastación humana del planeta a un periodo en que los humanos establezcan una relación de fortalecimiento mutuo con el planeta. Responder a ese grito de la Tierra y al grito de los pobres debería estar en el centro del seguimiento de Cristo y de la misión hoy.


Notas

[i]  Hawking, Stephen, 1988, A Brief History of Time, Bamtham Books, p. 34.

[ii] Ponkinghorne, John, 1996,  Science and Christian Belief, SPCK, Londres, p. 195.

[iii] Richard B. Larson y Volker Broom, “The First Stars in the Universe”, Scientific America, Special Edition, Vol. 14, no. 4, 2004, p. 4.

[iv] Idem, p. 11.

[v] Colin Tudge.  2000. The Variety of Life: A Survey and a Celebration of All the CREATURES that have EVER LIVED, Oxford University Press, p. 233.

[vi] Seán McDonagh, 1985, To Care For The Earth, Geoffrey Chapman, Londres, p. 92.

http://www.sedosmission.org


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