Posteado por: Juan | mayo 17, 2010

Hacia una teología Ecofeminista

En tiempos como el nuestro, en los que la ausencia del eco de los teólogos cristianos es tan elocuente como la irrelevancia de la diversidad (desconocida) de los documentos del  Magisterio de la Iglesia Católica por la sociedad, se hace necesario el aporte teológico de la voz femenina, y del laicado que conjuntamente con la mujer fueron y son considerados intrascendentes para la teología oficial. Pero esta voz tiene que surgir y expresar el camino recorrido por las sobrevivientes del holocausto teológico machista en la búsqueda de Dios. Tendrá que ser un aporte que integre la revelación bíblica y cósmica, historia y utopía, realidad y sueño, enraizamiento y apertura, afecto y atracción, amor y deseo, cuerpo y alma, poder y carisma, fe y razón, ciencia y religión, partícula y onda, caos y cosmos.

La involución teológica (aferrarse a dogmatismos del pasado), como un escapismo para ocultar la inseguridad y la incapacidad del cristiano para responder con creatividad a los retos actuales, ya no es una solución. Esto sólo acrecentará la ruptura creciente en la correlación entre la enseñanza oficial de las iglesias y la decreciente comunidad de fieles. Nuestros tiempos requieren de teólogas y teólogos que nos indiquen dónde y cómo buscar a Dios Padre y  Madre en un mundo golpeado por la brutalidad del imperio y del terrorismo, sobreviviendo en la zozobra permanente ante la inmanente pero impredecible “venganza” de la naturaleza. Que nos orienten cómo buscar a Dios en los ríos contaminados, en los lagos sin peces, en la tierra estéril, en la selva sin árboles, en el aire envenenado, en el cielo oscuro, en las montañas profanadas, en los estómagos hambrientos, en las entrañas con sida, en los corazones inflados de odio porque saben que morirán temprano. El cristianismo si quiere trascender el siglo XXI ya no puede seguir repitiendo los mismos sermones, los mismos cantos, los  mismos salmos, como si nada hubiera cambiado en el planeta. ¿Cómo seguir salmodiando sobre la fertilidad de la tierra, o del canto de las aves, o de los peces en los ríos, si hoy la tierra es cada vez más estéril, si de los pájaros sólo quedan recuerdos fotográficos y ya no hay peces en los “ríos” que quedan?

Jubenal Quispe Hacia Una Eco Teología (Cochabamba, 2006) p.151-152


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