Posteado por: Juan | enero 25, 2011

Dios ha estado involucrado en nuestro desarrollo desde el principio – Diarmuid Ó Murchú

Según la teología cristiana, la Encarnación refiere a la entrada de Dios en la vida humana en la persona de Jesús de Nazaret, hace aproximadamente 2000 años. En consecuencia, esto no ha sucedido en ninguna otra religión – para los cristianos, sólo Jesús es la encarnación de Dios en esta tierra. Me parece preocupante, reduccionista y antropocéntrico este punto de vista y desde una perspectiva interreligiosa me parece desagradable e imperialista. Me parece que hay presunciones subyacentes, que necesitan urgentemente una reevaluación.

Según mi forma de pensar, los cristianos siempre han afirmado que Dios ha participado plenamente en la creación en cada etapa de su desarrollo. Presumiblemente, eso significa que Dios ha participado plenamente, afirmando y bendiciendo el desarrollo de la humanidad en los últimos seis millones de años (la duración de nuestro tiempo en la tierra). Si en nuestros orígenes Dios estaba respaldando completamente lo que estaba pasando en la aparición de esta nueva especie (los seres humanos), entonces seguramente esto significa que la Encarnación (en el sentido literal) comienza hace siete millones de años, y no hace sólo 2.000 años.

No puedo imaginar esta gran Dios creador y creativo apoyando plenamente un avance evolutivo nuevo, y al mismo tiempo diciendo “Sí, estoy de acuerdo con lo que está sucediendo ahora, pero en realidad sólo voy a considerar la salvación de este grupo en unos seis millones de años, cuando Jesús de Nazaret vendrá.”La noción es tan caprichosa y complicada, simplemente no es creíble.

Al aceptar la noción de que Dios estaba involucrado plenamente en nuestro desenvolvimiento desde el principio, me parece que debemos ser comprensivos sobre Jesús – no como el comienzo de algo (por ejemplo, nuestra salvación), sino más bien como el cumplimiento – de la larga historia creativa de siete millones de años. Sugiero que Jesús sea una afirmación y celebración de todo lo que hemos logrado a lo largo de ese largo viaje.

No es que siempre lo hemos hecho bien. Ciertamente no, pero hay amplia evidencia evolutiva para mostrar que lo hemos hecho bien la mayoría de las veces. Desde el punto de vista evolutivo, somos una especie altamente creativa e innovadora. Por desgracia los humanos de hoy se ven como la descendencia de una era patriarcal de los últimos 10.000 años, y eso distorsiona en forma significativa nuestra visión del panorama completo. En el mundo de la erudición es universalmente aceptado que siempre nos hemos equivocado y que cuanto más atrás vamos las cosas parecen peores. ¡Obviamente, los académicos no se han vuelto mucho atrás en la historia!

Y la imagen negativa se convierte en algo extremadamente engañoso cuando se introduce la noción del pecado original. Entonces realmente estamos jugando como si fuéramos Dios, y el Dios Creador de la historia se vuelve totalmente eclipsado. Y no sólo Dios, sino también Jesús, el que es enviado por el patriarca dominante en el cielo – una proyección perfecta de los patriarcas en la tierra – para rescatar algo que tenía falla desde el principio

Desde el punto de vista de Dios, me parece a mí que no hay una falla fundamental. Lo que sí hay es la paradoja de la creación y la destrucción, para siempre tejiendo la dinámica de nacimiento-muerte-renacimiento. Y en este ciclo la muerte no es la “consecuencia del pecado” paulina ni “el último enemigo a ser conquistado.” La muerte es una dimensión integrante de la voluntad divina a la vida, que Jesús radicalmente afirma en su compromiso con la vida (descrito varias veces en los Evangelios como el Reino de Dios, o el reino de los cielos).

El cumplimiento que Jesús afirma y celebra puede ser explorado en términos de la visión evocadora de Teilhard de Chardin que en términos biológicos nuestra evolución ha llegado a un punto alto de desarrollo. Siendo así, ahora estamos en la cúspide de un nuevo avance evolutivo – lo que Teilhard llamó la evolución psíquica, centrándose principalmente en el desarrollo de la mente y el espíritu. ¿Podría ser esto lo que Jesús está insinuando en las palabras del Evangelio de Juan: “Es a su favor que yo me vaya, porque si yo no fuese, el Consolador no vendría a vosotros. . . “(16:7). Además, podríamos también contemplar a Jesús Resucitado como el ser humano en evolución, dotado con este nuevo talento evolutivo, ¡un modelo y padrón para seguir para todos nosotros/as!

En este sentido, Walter Wink escribe: “El mundo en que Jesús entró estaba repleto de anhelos humanos, que se mostró en los sueños mesiánicos, fantasías milenarias, la desesperación apocalíptica, revelaciones místicas, el nacionalismo suicida, la crítica y la reforma religiosa, la rigidez reaccionaria y la sensación de que la historia se derrumbaba, que el futuro no iba a durar mucho, que el misterio de la realidad estaba a punto de ser revelado. En este entorno la autenticidad de Jesús era como un faro que atraía todos los motivos mitológicos a sí mismo. Incubando en el seno de ese período fue la apuesta riesgosa de Dios que la humanidad podría llegar a ser más humano.

Contrariamente a Wink, ¡sospecho que de parte de Dios no fue una apuesta riesgosa! Fue una muy oportuna, que en palabras del propio Wink. podría liberar algo nuevo de la profundidad arquetípica de la auténtica humanidad: “El Ser Humano (Jesús) es un agente catalizador para la transformación, proporcionando el espacio, el señuelo y el hambre a ser lo que estamos destinados a ser.”

Si el crecimiento de la fe cristiana marca un momento axial (según lo sugerido por Karl Jaspers), ¿no podría ser cierto también de las otras grandes religiones? Y si es así, ¿no debemos estar a la espera de encontrar a un proceso de Encarnación también en sus creencias? Sugiero que no tiene que mirar más allá de los avatares del Hinduismo, los Bodhisatvas del budismo, los profetas del Islam – en todos los casos seres humanos tan altamente desarrolladas humanamente que son capaces de revelar la vida y el poder de la fuente divina.

¿Y por qué detenerse en las grandes religiones? Tal vez a través de la historia humana las figuras de la encarnación nos hicieron amigos y amigas, como modelos y catalizadores, incluyendo varias de las grandes diosas, reclamadas por las feministas en las últimas décadas. El potencial para el diálogo es enorme en la medida que empecemos a darse cuenta de que lo que nos une con Dios es mucho más poderoso que lo que nos divide. Nuestra herencia patriarcal y tribal nos ha dejado fragmentadas y confusas. Se necesita con urgencia la totalidad encarnacional.

Tampoco debemos reservar el concepto de la Encarnación sólo para los seres humanos. El término incluye todas las formas de corporalidad que adornan la creación de Dios, desde la bacteria diminuta hasta el universo elegante. Los cuerpos son especiales para Dios. La creatividad divina parece florecer de forma genérica a través de la expresión corporal. La Encarnación, en el sentido más amplio, es la declaración de que Dios ama a los cuerpos.

Estas reflexiones se pueden resumir en los siguientes puntos claves:

1. Tenemos que superar como modelo el reduccionismo embrutecedora de los últimos 2000 años.
2. Jesús no vino a rescatarnos o a redimirnos a nosotros – no hay nada de lo que tenemos que ser rescatados, más que nuestra propia disfuncionalidad patriarcal que es nuestro problema y no problema de Dios
3. Jesús, junto con las personalidades encarnacionales de las otras grandes religiones, afirma y celebra todo lo que hemos logrado a lo largo de nuestro viaje evolutivo de siete millones de años.
4. Jesús representa para nosotros y nos señala el próximo salto evolutivo en nuestro camino como especie humana

5. Desde una perspectiva evolutiva, es la humanidad de Jesús que es lo más importante, no su divinidad. La fidelidad a la transformación de la humanidad de Jesús es lo que nos guía a ser más semejantes a Dios.

6. La santidad holística que Jesús modela para nosotros no está en el poder de su muerte sino en el poder de la manera radical que vivió la vida – tan radical, original y estimulante que le costó una muerte prematura.
7. Un elemento central de esta nueva forma de ser humana es la llamada a trabajar por relaciones sanas y correctas, y la construcción de comunidades de fe basadas en el amor y la justicia. La integridad relacional en lugar de proezas individuales es la meta a la que todos estamos llamados.
8. Por último, Jesús sirve como una potencia no para imitar, sino más bien como una fuerza potenciador que nos puede liberar para capacitar a otros/as para que juntos/as podamos construir ese nuevo orden mundial que los evangelios llaman el Reino de Dios.

La físico, Elizabeth Sahtouris, refuerza esta idea de que estamos pasando por una transición evolutiva importante, un momento que nos obliga a superar nuestra beligerancia adolescente y madurar como adultos jóvenes responsables, que aprenderán a tratar la creación y los demás en maneras más adultas y en formas más liberadoras. Y esto, también creo yo, es el principal desafío que enfrenta a los cristianos en este momento. Estamos llamados a superar la co-dependencia religiosa y abrazar una espiritualidad encarnada e interdependient.

Durante los últimos 2000 años la historia de Jesús ha sido acosada con co-dependencia patriarcal. Los relatos evangélicos han sido simplificados y domesticados para niños y para adultos de mentalidad infantil. La servidumbre ha sido el resultado deseado y en muchos casos se la ha logrado efectivamente. Pero nos deja con una población adulta, muchos que han abandonado la fe cristiana o la encuentran como una propaganda paternalista intolerable y opresiva. La propuesta es cada vez más disfuncional.

Me gustaría sugerir que el cristianismo encarnado es una fe, ante todo, para adultos, para gente suficientemente madura y visionaria para abarcar la praxis audaz de un Jesús adulto, subversivo, buscando honrar a un Dios adulto. Por eso, por lo tanto, Jesús tiene que ser contextualizado de nuevo dentro de la gran historia de la creación, reforzando la gran visión del espíritu creador de Dios.

Nada menos que esto satisfacerá el hambre espiritual de nuestra época, ni tampoco nos servirá como humanidad cualquier otra cosa menor en el umbral de un nuevo salto evolutivo.

Publicado en inglés en NCR el 25 de enero del 2011

http://ncronline.org/blogs/eco-catholic/god-was-involved-our-unfolding-very-start


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