Posteado por: Juan | marzo 27, 2013

La Religión, la Ciencia y el Espíritu: Una Historia Sagrada para Nuestro Tiempo – David Korten

Síntesis de un artículo que está disponible en inglés en

http://cms.yesmagazine.org/happiness/religion-science-and-spirit-a-sacred-story-for-our-time/

¿Es posible que el futuro de la humanidad depende de una nueva historia, una historia sagrada que nos da una razón para preocuparnos? ¿Podría ser una historia ya aceptada por la mayoría, aunque no tenga ni apoyo institucional ni un lugar en la conversación pública? “Para la gente, en general, su historia del universo y el papel del ser humano en el universo es su principal fuente de inteligibilidad y valor”, escribió Thomas Berry en   El Sueño de la Tierra. “Las profundas crisis experimentadas por cualquier sociedad son esos momentos de cambio cuando la historia se vuelve insuficiente para satisfacer las demandas de supervivencia de una situación actual”.

Vivimos en un momento así. El comportamiento actual de la humanidad amenaza la capacidad de la Tierra para sustentar la vida y relega a más de mil millones de personas a vivir en la miseria. Este comportamiento autodestructivo y nuestra aparente incapacidad para cambiar tienen profundas raíces en las historias que contamos para comprender la naturaleza y el significado de nuestra existencia. El reto que tenemos ante nosotros es la creación de una nueva civilización basada en una cosmología, una historia sobre el origen, la naturaleza y el propósito de la creación, que refleja la plenitud de nuestro actual conocimiento humano, una historia para guiarnos a madurar las relaciones entre nostros/as y con una Tierra viva.

Tres Cosmologías

Tres distintas cosmologías han tenido su influencia en la conformación de la visión del mundo occidental. Dos de ellos son familiares. El tercero – y más relevante para la tarea nuestra – tiene raíces antiguas, y puede ser de una forma u otra la más conocida. No tiene prácticamente ninguna presencia pública.

1. El cosmos es creado y gobernado por un Patriarca Distante.  

Esta es la cosmología más comúnmente asociado con las instituciones del judaísmo, el cristianismo y el Islam. Se considera la creación como obra de un Dios omnisciente y todopoderoso. Desde su casa en una dimensión separada y sagrada llamado el Cielo, Él observa y juzga nuestra obediencia a sus mandamientos que han llegado a nosotros a través de los textos sagrados e interpretados por sus ungidos autoridades religiosas. Esta cosmología centra la atención en nuestra relación personal con un Dios personal, pero distante, tal como se expresa en la representación famosa de Miguel Ángel, de un Dios presentado en la imagen de un hombre. Por implicación, nuestras relaciones humanas entre sí y con la naturaleza son secundarias a esta relación primaria. Aunque algunos seguidores creen que tenemos la obligación de cuidar la creación de Dios en esta vida y mostrar compasión hacia los demás seres humanos, en muchas interpretaciones de la historia patriarca distante, la vida en la Tierra no es más que una estación de paso en el camino hacia el paraíso. La naturaleza existe para nuestro uso temporal humano y confort. Aquellos que demuestren su cercanía a Dios por su piadosa observancia religiosa y el conocimiento especial ejercen autoridad sobre el resto de nosotros.

2. El cosmos es una Gran Maquina.

Esta es la cosmología comúnmente asociada con la ciencia. Es la historia estándar de la física newtoniana, la biología evolutiva y las instituciones del mundo académico secular. En esta cosmología sólo el material es real. La formación y el funcionamiento del cosmos y de la evolución de la vida son consecuencia de una combinación de mecanismos físicos y el azar. La vida es un resultado accidental de la complejidad material y no tiene un significado más amplio o propósito. La conciencia y la voluntad libre son ilusiones. En este cálculo, el cosmos es muy similar a un reloj mecánico. Sobre la base del determinismo mecanicista de la física clásica, la biología clásica sostiene que la vida evoluciona a través de una combinación de mutación genética y la lucha competitiva, por el cual los fuertes sobreviven y prosperan. De acuerdo con la cosmología de la Gran Máquina, una competencia brutal por la supervivencia, el territorio y la ventaja reproductiva es la ley fundamental de la naturaleza, y estos mismos instintos definen nuestra naturaleza humana.

3. El cosmos es una manifestación del Espíritu Integral.  

Esta cosmología tiene raíces antiguas y un apoyo significativo moderno, pero carece de apoyo institucional y visibilidad pública. En esta visión, toda la creación es la expresión de una inteligencia espiritual integral en un viaje sagrado para descubrir y actualizar sus posibilidades a través de un proceso continuo de transformación. Nuestro mundo y el universo material de nuestra experiencia son más que la creación de Dios: son Dios hecho carne. Dios está en el mundo y el mundo está en Dios, pero no son idénticos. Aunque el espíritu es inminente, también es trascendente, un concepto religioso estudiosos llaman panenteísmo.

Llegamos a conocer la naturaleza, el propósito y la intención de esta fuerza divina a través de nuestra experiencia interna y de nuestra observación de su manifestación física. Todos los seres, las estrellas, los planetas, los seres humanos, animales, plantas, rocas y ríos son expresiones de esta fuerza divina, cada uno con su lugar y función en el viaje del conjunto. La vida es fundamentalmente una empresa cooperativa.

Los guardianes de la sabiduría indígena hablan de las instrucciones originales del Creador a los seres humanos para llevarse bien entre si y con la naturaleza. Los científicos neurólogos nos dicen que el cerebro humano ha evolucionado para recompensar la cooperación, el servicio y la compasión, lo que sugiere que los procesos creativos de la evolución han programado estas instrucciones originales en nuestro cerebro y el ADN. El individualismo, la avaricia y la violencia son patológicos y signos de fracaso física, cultural o institucional. Cuidar las relaciones es el fundamento de las familias y comunidades saludables.   La regla de oro común a todas las religiones más importantes  es la mejor guía para el comportamiento moral apropiado.

La cosmología del Espíritu Integral postula que los seres humanos participen y contribuyan al viaje divino. Podemos usar nuestras capacidades distintivas para una conciencia reflexiva y la elección para avanzar el empuje evolutivo hacia posibilidades cada vez más creativas.

La Importancia de los Cuentos de la Creación

Nuestras historias de la creación tienen poderosas implicaciones para nuestra comprensión de nuestro lugar en el cosmos y así dan forma a nuestros valores más fundamentales, nuestra política y la distribución del poder en la sociedad.

La historia patriarca distante caracteriza nuestra existencia terrenal como una separación de la bondad divina y la gracia del cielo. Esta cosmología reduce el sentido de la vida en el presente a una búsqueda basada en el miedo para ganar créditos hacia un juicio divino que va a determinar si nuestro destino después de la muerte será para unirse a los salvados o condenados.

La historia de la Gran Máquina quita de nuestra existencia un sentido y propósito. De este modo, es compatible con el consumismo y una ética de la gratificación material individual como una distracción de la soledad terrible y la desesperación de una existencia sin sentido. Al caracterizar la vida como inherentemente competitiva, proporciona una justificación pseudo-científica para el darwinismo social, el imperialismo colonial, la dominación racial, y la competencia desenfrenada del fundamentalismo del mercado. No tiene en cuenta el papel más importante de la cooperación y la sinergia en la que todos los sistemas de vida – y la sociedad humana, la civilización y la cultura – dependen.

La historia del  Espíritu Integral, por el contrario, infunde todo lo que contemplamos un profundo significado. Toda la creación es una expresión sagrada y unificada en última instancia, de una voluntad divina, eterna y presente íntimamente. Todos los seres están interconectados y nuestros destinos están inextricablemente entrelazados. Como participantes y colaboradores en el proceso creativo, cada uno de nosotros tiene una responsabilidad sagrada. Nuestras vidas adquieren un significado y propósito profundo en la relación con y el servicio de la totalidad sagrada.

Esta cosmología tiene los elementos que la historia necesita para nuestro tiempo. Sigue siendo, sin embargo, en gran parte, una historia privada, sin los patrocinadores institucionales, la autoridad y la presencia pública que tiene las cosmologías del Patriarca Distante y la Gran Máquina. La falta de patrocinio institucional ayuda a asegurar su autenticidad, pero la falta de visibilidad pública limita su influencia como guía para repensar y reestructurar nuestras relaciones humanas entre sí y con la naturaleza.

Los Seis Ciegos y el Elefante

Al reflexionar sobre la relación entre estas tres cosmologías, aparentemente excluyentes entre sí, viene a la mente la historia de los seis hombres ciegos que describen un elefante. El primero se siente a su lado y proclama: “Un elefante es como una pared”. Palpa el segundo su colmillo y dice, “No, es como una lanza.” El tercero toca la trompa y dice: “En verdad es como una serpiente. “El cuarto siente una pierna e insiste, “Un elefante es como un árbol”. El quinto siente su oreja y lo pronuncia “Como un abanico”. El sexto agarra la cola y dice: “Tonterías, un elefante es como una cuerda”. Entendemos y nos relacionarnos con nuestro mundo en gran parte a través de nuestros sentidos básicos. La dimensión espiritual, sin embargo, está más allá de nuestra limitada experiencia sensorial. Cuando tratamos de describirlo, como los ciegos con el elefante, nos dirigimos a la imaginación familiar. Esta historia es una advertencia de que cualquier interpretación de lo infinito probablemente captura sólo una parte de una realidad mucho más grande.

Con el tiempo, los guardianes de la fe se olvidaron, convenientemente, que la imagen del patriarca distante era sólo una metáfora de la unidad y el orden del Espíritu Integral de donde todo nace. En su forma actual, la cosmología del Espíritu Integral abarca y combina ideas de las fronteras de la observación científica, las principales religiones del mundo y la experiencia de los pueblos indígenas y místicos. La separación de los mundos materiales y espirituales, el rechazo de lo femenino y una dependencia en textos antiguos como la principal (si no la única) fuente del conocimiento humano y la autoridad moral, y la negación de los sentidos, se convirtió en un serio obstáculo para el avance del conocimiento y el entendimiento humano.

La ciencia newtoniana surgió como un rechazo, en contra del rechazo religioso de la experiencia de los sentidos (y a favor de las explicaciones de eventos basados ​​en las historias de los poderes mágicos de figuras míticas) y la barrera que representaba este rechazo para el avance humana. Para asegurar su integridad y autoridad, la ciencia abrazó la observación disciplinada como el principal – si no exclusivo – fuente de conocimiento y aprendizaje. Esto trajo un nuevo rigor en la búsqueda del orden en el cosmos y levantó la comprensión humana y la posibilidad tecnológica a niveles antes nunca imaginados.

Una cultura científica que ignoraba o negaba la conciencia espiritual trajo consigo una negación implícita de la capacidad de la vida para una auto-dirección conciente. Esto, a su vez, limitó nuestra capacidad de comprender y abrazar la riqueza, el potencial y las responsabilidades de nuestra naturaleza consciente, inteligente, auto-dirigida, como participantes en la red de vida de la Tierra interconectada, en constante evolución, en constante aprendizaje.

El Espíritu Integral como una síntesis liberadora

En su forma actual, la cosmología del Espíritu Integral se nutre de las muchas maneras del saber humano. Abarca y combina ideas de las fronteras de la observación científica, las principales religiones del mundo, y la experiencia de los pueblos indígenas y místicos que se remontan a tiempos antiguos. Afirma nuestra naturaleza humana como seres espirituales con una vocación épica para avanzar un propósito sagrado y lo enmarca en una visión de las posibilidades que nos guíen hacia un futuro viable en consonancia con la voluntad divina revelada en nuestra comprensión más completa de la revelación cósmica.

Es muy evidente por qué la cosmología del Espíritu Integral ha carecido de patrocinio y el apoyo de las instituciones imperiales que han definido las sociedades humanas dominantes durante los  últimos 5.000 años. Evoca una visión radical de la posibilidad democrática y constituye un reto fundamental para su legitimidad. Por esta misma razón es la historia y la visión que ahora necesitamos para orientar nuestro camino hacia un futuro en lo cual los seres humanos aprenden a vivir en una relación equilibrada, mutua y próspera entre nosotros mismos y con la naturaleza.

La Inteligencia Distribuida y capacidad de la vida para auto-organizarse

Ahora sabemos mucho más sobre la capacidad creativa de los procesos mediante los cuales se manifiesta el Espíritu Integral. Todavía tenemos mucho que aprender de y contribuir a estos procesos, pero para eso debemos reconocer y celebrarlos. Sabemos, por ejemplo, que en todos los niveles, el cosmos tiene una asombrosa capacidad de auto-organizarse hacia una mayor complejidad y potencial.

La biosfera es una capa exquisitamente compleja, resistente y en continua evolución de la vida en la Tierra. Muestra a gran escala de los potenciales creativos de la inteligencia distribuida de muchos billones de organismos vivos haciendo elecciones, auto-organizándose, para optimizar la captura, organización y la distribución de la energía, el agua y los nutrientes de la Tierra para traer vida al planeta. Está todo actuando en concierto, continuamente regenerando los suelos de la Tierra, los ríos, acuíferos, la pesca, los bosques y praderas, manteniendo el equilibrio climático de la Tierra y la composición de la atmósfera para satisfacer las necesidades de vida de la Tierra formas muy variadas.

El cuerpo humano es un ejemplo aún más íntimo del poder creativo de la inteligencia distribuida. Mi cuerpo, que alberga mi conciencia personal, no es sino uno de los muchos billones de microorganismos que conforman la biosfera de la Tierra. Está a su vez compuesto por decenas de miles de millones de células vivas individuales, cada entidad tomando decisiones por derecho propio y con la capacidad de gestionar y mantener su propia salud y la integridad en circunstancias cambiantes y estresantes.

También estamos aprendiendo que billones de microorganismos no-humanos    habitan en nuestra piel, los genitales, la boca y los intestinos   con funciones esenciales de apoyar y regular las funciones del cuerpo, como miembros de una comunidad viva de alto funcionamiento. Las células y microbios individuales que toman decisiones y comparten recursos son más que interdependientes. Cada uno es parte integral de un conjunto mayor de la que ninguna parte o subsistema puede existir por sí mismo.

¿Es la conciencia que subyace las decisiones de una célula individual una forma de conciencia que sería de alguna manera reconocible para la mente humana? Una visión importante de los hallazgos recientes en la biología sugiere que la mayor parte de la auto-organización del cuerpo se produce a nivel celular a través de la comunicación intercelular y la toma de decisiones independientemente de cualquier intervención directa o control desde el cerebro y el sistema nervioso central.

Pasos a la responsabilidad adulta

El punto importante es que, bien o mal, nuestra elección de historias de la creación tiene consecuencias en el mundo real. Si decidimos que nuestro destino está con fuerzas puramente mecánicas fuera de nuestro control, así negando nuestra propia agencia y responsabilidad, entonces nos resignamos con el resultado de fuerzas que escapan a nuestro control. Si asumimos que un padre controlador – ya sea Dios, el mercado, una nueva tecnología, o el espacio compasivo extranjeros – nos salvará de nuestro comportamiento insensato, también nos exime de la responsabilidad de nuestras acciones a la espera de la intervención divina. Lo más importante en que en este momento de la experiencia humana, que la historia que elegimos nos llame a aceptar la responsabilidad adulta, las consecuencias de nuestras decisiones para nosotros mismos, los demás, y una Tierra viva

La afirmación anterior de que la evolución ha cableado la cooperación, el servicio y la compasión en el cerebro humano sano no anula nuestra capacidad de libre elección.  La libertad  y la ilusión de la separación son esenciales para nuestro potencial humano para contribuir a la creatividad, adaptabilidad y capacidad de recuperación de una Tierra viva y con ello a toda la creación.

Si va a haber un futuro humano, debemos fundamentalmente reformular nuestras culturas e instituciones y trabajar en asociación creativa con la estructura y la dinámica de la biosfera. No importa si los detalles específicos de nuestra historia elegida son correctas, la clave es que la narrativa general nos despierte espiritualmente, inspire relaciones de cooperación de beneficio mutuo, sea compatible con una forma de vida que reconoce la maravilla, la belleza, la bondad, el sentido último y valor de la vida, y nos pone en el camino hacia un futuro viable.

La transición a una era Ecozoica

Las ideas fundamentales de la cosmología del Espíritu Integral son la clave conceptual para nuestro pasaje colectivo a lo que el cosmólogo Brian Swimme y el eco-teólogo Thomas Berry llaman la Era Ecozoica, el cuarto en la sucesión de épocas de vida identificadas como el Paleozoica, el Mesozoica y el Cenozoica. En The Universe Story, dicen que nuestra paso a la nueva era depende de un cambio fundamental en la relación entre la humanidad y la Tierra, basado en cuatro aspectos:

  1.  “El universo es una comunión de sujetos, no una colección de objetos” (p. 243)
  2. “La Tierra es tan integral en su funcionamiento que cada aspecto de la Tierra se ve afectada por lo que sucede con cualquier otro elemento componente de la comunidad. Debido a su calidad orgánica, la Tierra no puede sobrevivir en fragmentos…. El funcionamiento integral del planeta necesariamente debe preservarse.” (p. 243)
  3. “La tierra es un regalo único… A pesar de que la Tierra es resistente y tiene amplios poderes de renovación, también tiene un aspecto finito y no renovable … Una vez que una especie se extingue, no conocemos ningún poder en el cielo o en la Tierra que lo puede traer de nuevo. (pp. 246-7)
  4. “Nuestra economía humana se deriva de la economía de la Tierra. Glorificarnos en un producto interno bruto pero con un “producto bruto Tierra” destrozándose es un absurdo económico. (p. 256).

Como Berry elabora en una conferencia anterior:

“La Tierra es el principal y los seres humanos son derivados…. La economía de la Tierra puede sobrevivir la pérdida de su componente humano, pero no hay manera de que la economía humana puede sobrevivir y prosperar aparte de la economía de la Tierra…. No hay tal cosa como una comunidad humana de alguna manera separada de la comunidad de la Tierra. La comunidad humana y el mundo natural pasarán en el futuro como una comunidad integral única o ambos sufrirán un desastre en el camino. No importa si están diferenciados en sus formas de expresión, sólo hay una comunidad en la Tierra – un orden económico, un sistema de salud, un orden moral, un mundo de lo sagrado.”  [Thomas Berry,” La Era Ecozoica “]

Si va a haber un futuro humano, debemos fundamentalmente reformar nuestras culturas e instituciones para trabajar en asociación creativa con la estructura y la dinámica de la biosfera. ¿Es coherente con nuestra naturaleza hacerlo? Depende de la historia que contamos.

Una Gran Historia Conectando Tres Relatos

En la historia emergente de la narrativa de la Creación se desarrollan tres relatos que fluyen entre sí.

1. La narrativa de la Cosmología del Espíritu Integral reconoce la unidad de la creación y las contribuciones de nuestras tradiciones religiosas diversas. Tendiendo puentes entre los dominios de la ciencia y la religión, se basa en la amplitud y profundidad de la experiencia humana y el conocimiento para revelar un proceso de auto-organización que combina el orden, la oportunidad, el aprendizaje, y la agencia de una inteligencia integral distribuida.
2. La narrativa de la Tierra Viva y Sagrada se basan en la comprensión de la narrativa del Espíritu Integral para presentar la Tierra como un organismo vivo, inteligente, con una extraordinaria resistencia y una capacidad de aprender, adaptarse e innovar, ya que crea las condiciones necesarias para la aparición de formas de vida cada vez más complejas, capaces, inteligentes, conscientes de sí misma y cooperativas.

3. Las Economías de la Tierra Viva se basan en la narración Tierra Viva para formular una visión y un camino a la cultura y las instituciones de una nueva economía que nos pone en una asociación equilibrada con la biosfera de la Tierra, satisface las necesidades de todas las personas y es radicalmente democrática.

Así nos movemos de lo trascendente a lo inminente, de lo abstracto a lo práctico, y comenzamos a discernir un camino hacia un futuro humano viable, maduro, con sentido y posibilidad.

Dr. David Korten es el autor de Agenda for a New Economy: From Phantom Wealth to Real Wealth, The Great Turning: From Empire to Earth Community, The Post-Corporate World: Life after Capitalism, y When Corporations Rule the World. Ganó su MBA y PhD de Stanford University y ha sido professor de Harvard Business School. 

 


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