Concepto

Los orígenes del Universo y de la vida son cuestiones que siempre han cautivado la humanidad. A lo largo del tiempo se ha desarrollado diversas teorías cosmológicas y cosmogenéticas que han intentado explicar el origen y estado actual del Universo. Con el término Cosmología designamos al conjunto de teorías míticas, religiosas, filosóficas y científicas que intentan explicar el origen del mundo.

Cosmología, la historia de la creación, de cómo nuestro universo llegó a existir, ha sido una fuente de fascinación para los seres humanos desde el inicio de los tiempos. Las civilizaciones más antiguas tuvieron sus propias historias e interpretaciones, así como las grandes religiones. Todos los que hemos sido criados en la tradición judía-cristiana hemos considerado el cuento del Génesis como un “hecho” hasta tiempos recientes, cuando los estudiosos de la Biblia nos advirtieron de no tomar este relato literalmente. Es a través de esta visión del mundo que nosotros y todas nuestras instituciones – iglesias, gobiernos, educación, las leyes, la agricultura etc.- han operado hasta el tiempo presente.

Lo que llamamos “la nueva cosmología” (la nueva manera de entender los orígenes del universo y nuestro rol en él) ha surgido de los descubrimientos dentro de las varias ramas de la ciencia. Ahora sabemos que nuestro universo es increíblemente viejo – aproximadamente 14 billones de años – e increíblemente grande – más de 100 billones de galaxias, cada una con 100 billones de estrellas y planetas. Nuestra tierra es un planeta pequeño que gira alrededor de una estrella, el sol, al límite de una galaxia. Es el único planeta conocido capaz de sostener la vida.

El punto central de esta historia nueva se basa en estas creencias:

  • La creación continúa.
  • La humanidad compartimos un origen común con toda la creación. Somos parte de una red de vida y parte de la comunidad terrestre, sin ser superior o dominante sobre ninguna otra especie, sino más bien interconectadas y totalmente dependientes en las otras formas de vida.
  • La Fuente Divina y Sustento de vida es primariamente revelada en toda dimensión del mundo natural.

Esta visión de la realidad fue parte de la conciencia de muchas civilizaciones antiguas que se mantuvieron fuera del modelo occidental industrializado y siguen el pensamiento de figuras proféticas como Julián de Norwich, Hildegard de Bingen y Francisco de Asís. Está siendo promovida por gente que trabaja en el campo de la ciencia y la teología – Thomas Berry, Brian Swimme, Fritjof Capra, James Lovelock, Anne Primavesi, Miriam T. McGillis, Sean McDonagh y muchos otros.

Una nueva visión del mundo nos hace un llamado a un cambio de creencias, actitudes y comportamientos. Nos llama a mirar al mundo natural con ojos “nuevos”. Nos llama a vivir en una relación reverente con las otras cosas creadas, reconociendo que cada uno tiene un don “de acuerdo a su tipo” y por lo tanto con un valor intrínseco.

Nosotros humanos, como los depositarios de aquella dimensión auto-reflexiva de la Tierra no somos los “camareros” sino que estamos llamados a hablar por la justicia de todos los seres vivientes que no tienen voz, a apreciar la diversidad y comunión de todos. Todos los aspectos de nuestra vida tienen consecuencias – la manera cómo compramos nuestras necesidades diarias, la manera cómo cocinamos, cómo nos educamos, cómo hacemos nuestra agricultura etc. Hay también consecuencias para el futuro de la tierra.

Si nos queremos comprometer con esta visión, un buen punto de partida sería usarlo como un marco de principios que rijan todas nuestras decisiones personales y comunitarias, para proteger la salud y el bienestar de nuestro planeta, para nosotros y para las futuras generaciones. Podemos usar también nuestra considerable sabiduría, experiencia y recursos para presionar a las instituciones y organismos correspondientes.

La ciencia nos ofrece una nueva historia épica de nuestros orígenes. Una tarea importante ahora es reflexionar sobre esta nueva cosmología – o la historia del universo – de una manera contemplativa y tratar de comprender sus profundas consecuencias para nuestra espiritualidad y nuestra forma de estar en el mundo.

Es una historia increíble de nuestra relación íntima y de nuestra afinidad con toda la realidad – de lo cósmico a lo personal, de niveles macro a micro. Esta “gran historia” sigue desarrollándose alrededor y dentro de nosotros. Los seres humanos somos profundamente parte de esta nueva historia. Somos hijas/os del universo, no somos extranjeros en un lugar extraño de exilio. El Universo nos engendró, somos polvo de estrellas.

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